Quienes estamos acostumbrados a usar Internet sabemos que aquí podemos encontrar respuestas a (casi) todo. “¿Cómo funciona un televisor?”. Google. “¿Cómo se hace una paella catalana?”. Google. Todas esas cosas no serían preocupantes, pero sí hay que preocuparse cuando Google responde a preguntas como “¿Qué tomo si me duele la cabeza?” ó “¿Qué serán aquellas manchas que me salieron en la piel?”.
Como ya sabemos, se denomina hipocondríacas a aquellas personas que piensan permanentemente que están enfermas, creyendo en forma infundada que padecen algo grave y hasta llegando a generar síntomas ficticios. Estas personas acuden al médico prácticamente todos los días, se realizan chequeos médicos, pero a pesar de las respuestas profesionales, quedan inconformes y siguen buscando respuestas que las mantienen en su propio circulo vicioso de pensamiento negativo respecto de su salud.
¿Y qué son entonces los cibercondíacos? Pues bien, los hipocondríacos - y cada vez más personas que no lo son – dejan de buscar respuestas en los médicos y lo hacen en la Web. Consultan páginas médicas y otras no médicas, llegando a autodiagnosticarse y lo que es peor, automedicarse.
Es importantísimo tener en claro que Internet es una valiosísima fuente de información, pero que uno como usuario debe aprender a utilizar correctamente aquello que encuentra y a consultar con un profesional ante la mínima dolencia o anomalía física que se presente.
Google es muy útil, pero no es médico. Al menos por ahora.
Vía ViviendoSanos.
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